Carlos Lage, un hombre brillante que ha formado parte de la Revolución cubana, acaba de cumplir 70 años y después de 12 de ostracismo que lo acompañó al ser purgado del poder, sale a la opinión publica para decir, aquí estoy, yo diría mejor, aquí está toda una generación que ha dedicado honestamente la mayor parte de su vida a luchar por un país mejor y que piensa que «en el caso de Cuba, al socialismo solo se puede llegar con cambios profundos, muchos más que en los últimos 20 años. Es ineludible traspasar supuestos límites y correr riesgos. Eso es ahora lo verdaderamente revolucionario».

Remata sus comentarios con una proyección enigmática y sugerente «ante cualquier disyuntiva que se presente en el futuro, cualesquiera que hayan sido las causas, estaré del lado que beneficie a la Revolución».

Dan para mucho estas reflexiones de Lage, todo un referente de la juventud en su tiempo de líder juvenil y dentro de la nomenclatura del sistema cubano.

Tal vez, esas dos vidas de las que habla en el documental autobiográfico, una cuando se está en el poder y otra después de perderlo, sea solo un ejemplo de muchos más que lo han padecido a lo largo del período revolucionario en Cuba. Cuadros y militantes que han preferido esa experiencia, anteponiendo la honestidad y la razón a los dogmas y la cobardía.

A la Revolución me dediqué con pasión y sin límites de tiempo, con desinterés y sin vivir de ella, dice Lage. Desgraciadamente parece que no siempre son estas las cualidades que más valoran los hipócritas y arribistas que se apoderan de las instituciones cuando el dogma y la obediencia se imponen como las peores lacras de un proceso político.

Las autoridades cubanas deberían ser conscientes de lo que se juegan en estos tiempos convulsos. No hay tiempo para equivocaciones. O leen correctamente este nuevo tiempo y crean los causes para integrar y sumar, aun perdiendo espacios que han monopolizados durante mucho tiempo, o pueden propiciar situaciones dramáticas de convivencias. No es suficiente culpar a enemigos externos, lo prioritario ahora es la tolerancia y la apertura hacia un sistema más democrático, más sostenible y de mayor desarrollo de las libertades y derechos que, por demás, fueron refrendadas por la propia Constitución que impulsaron y aprobaron hace algo más de dos años.

Os dejo el enlace del documental autobiográfico de Carlos Lage; https://www.youtube.com/watch?v=3MbtHcppvVg